Fruto de plasmar mis experiencias viajeras por escrito, son los siguientes veinte libros:

  UN VIAJE INICIÁTICO A EUROPA

 LA VUELTA AL MUNDO EN MIL Y UN DÍAS
 VIAJE A LA SUDAMÉRICA EXÓTICA
 MI VIAJE
AL SUR DE ASIA
 MI VIAJE A LOS ARCHIPIÉLAGOS DEL PACÍFICO
 MI VIAJE ALREDEDOR DE ÁFRICA
 MI VIAJE A TODAS LAS RUSIAS 
 EL CAMINO DEL VIAJERO
 EL CAMINO DEL PEREGRINO A SANTIAGO
 EL CAMINO MOZÁRABE A SANTIAGO
 SIETE VIAJES A PAÍSES EXTRAORDINARIOS
 SIETE VIAJES A ISLAS EXTRAORDINARIAS
 SIETE VIAJES A LUGARES INACCESIBLES
 AUTOBIOGRAFÍA DE UN VIAJERO

 EL CAMINO PORTUGUÉS A SANTIAGO

 LA VUELTA AL MUNDO POR EL ESTRECHO DE   BERING

 SIETE VIAJES A LUGARES IGNOTOS

 LA RUTA DE LOS HUESOS

 EL CAMINO DEL NORTE A SANTIAGO 

 ZEN Y EL ARTE DE VIAJAR

 ENCUENTROS CON VIAJEROS NOTABLES

Se pueden adquirir solicitándolos directamente a:
jorge(a)jorgesanchez.org
(substituir (a) por @, disculpad la protección SPAM)
(y os los enviarí­a dedicados!)

O bien a través de estas librerías especializadas en libros de viaje:

PERUTXO Rambla Justo Oliveras 66, Hospitalet 08901 / Barcelona, Tf. 93 3373358                
ALTAIR Gran Vía 616, Barcelona 08007, Tf. 93 3427171   
ALMIRALL

c/ Princesa 16, Barcelona 08003, Tf. 93 319800

ARUNACHALA c/ Jovellanos 1, 08001 Barcelona, Tf.  93 3178022  
ULYSUS c/ Ballesteries 29, Gerona 17004, Tf. 972 211773      
DEVIAJE c/ Serrano 41, Madrid 28001, Tf. 91 5779899
TIERRA DE FUEGO Trav. Conde Duque 3, Madrid 28015, Tf. 91 5215240      
TINTAS c/ General Concha 10, Bilbao 48008 / Vizcaya, Tf. 94 4449541       
IGUAZÚ c/ Plegarias 7, León 24003, Tf 987 208066       
ULYSSE

26 rue Saint Louis en l'Ille, 75004 Paris / Francia, Tf. 33 (0) 143251735      


Un Viaje iniciático a Europa
 
  Dilema
146
10  euros

Que trata sobre el primer viaje de Jorge Sánchez, en su tierna adolescencia, en el que durante dos años recorrió diez países de Europa Occidental experimentando todo tipo de aventuras y acumulando valiosos conocimientos que, años más tarde, le servirían para visitar la totalidad de los países reconocidos por la ONU.
El relato de Jorge describe la atmósfera de aquellos tiempos únicos tras el Mayo del 68 en París y el movimiento hippy, que inspirarían a muchos jóvenes a abandonarlo todo para viajar a la India o a dar la vuelta al mundo con la esperanza de hallar su puesto en la vida.
Jorge viajó en autostop, trabajó de mozo de maletas en un hotel de Bruselas, de mecánico dentista en París, de pastelero en Inglaterra, o vendiendo queso con un triciclo por los mercados italianos. Y así, poco a poco, asimiló las técnicas del arte del buen viajar, aun a fuerza de tropezones: es engañado por alguien que consideró su amigo, le roban casi todo el dinero en un parque (con una navaja de afeitar en el cuello), es rechazado en algunas fronteras, duerme en hospicios, etc. Pero también aprende idiomas y el valor de las gentes para encontrar su camino en la vida, como son: los hippies en la Isla de Wight, los vagabundos en Ámsterdam, los obreros en una pista de esquí en Suiza… hasta que, finalmente, frente a la estatua de Cristóbal Colón de Génova, comprende que su verdadera vocación es dedicar el resto de su vida a viajar.


La Vuelta al Mundo en Mil y Un Días
 
  Dilema
372
19 euros

Que trata de mi primera vuelta al mundo, de 1001 días de duración, visitando 46 países de los cinco continentes contando con escasos medios económicos, en la cual experimenté un sinfín de vicisitudes que superé gracias a ciertas dosis de gallardía y "baraka". Tras atravesar toda Siberia en tren arribé a Japón, donde viví en un monasterio budista y me convertí en monje zen para aprender acerca de los misterios de la existencia. Luego navegué hacia Taiwán para estudiar chino mandarín. En Hong Kong me relacioné con una banda de contrabandistas de ginseng con los que volé dos veces a Corea, y, a continuación, con el dinero conseguido con ellos, viajé varios meses por toda China penetrando, disfrazado de uigur, en lugares prohibidos de Sinkiang, otrora escalas en la milenaria Ruta de la Seda. Después volé a Filipinas para conocer las islas musulmanas del sur en compañía de los gitanos marinos, o badjaos, y recorrer toda la isla de Borneo esquivando a los despiadados piratas joloanos. Finalmente, en la paradisíaca isla de Bali, me desempeñé de ajedrecista para poder financiar mis viajes por Australia, Nueva Zelanda, y varias islas de Oceanía.

Meses más tarde, tras un largo vuelo desde la Polinesia francesa, aterricé en California. En San Francisco y Nueva York trabajé varios meses de camarero para ganar el dinero suficiente que me permitiera visitar las grandes Antillas: Puerto Rico, La Española, Cuba y Jamaica. Recorrí todo Méjico y Centroamérica sorteando escaramuzas de los guerrilleros en El Salvador y Nicaragua, y burlé asaltos de granujas y malandrines en Costa Rica y Panamá, al tiempo que estudiaba con cierto detenimiento las ruinas aztecas, toltecas y mayas. En los Estados Unidos viajé en autostop y en trenes de mercancías, "a lo hobbo", atravesando el Cañón del Colorado, Las Vegas, y las ciudades de los mormones, durmiendo en los "Salvation Army" para vagabundos. Tras varias peripecias y encuentros con personajes novelescos, alcancé la bella Montreal, en Canadá, donde trabajé de cocinero para poder volar de regreso a Europa. Una vez en el viejo continente penetré clandestinamente en diez monasterios ortodoxos del Monte Athos, y luego fui voluntario en un kibbutz de Jerusalén antes de regresar a España cruzando el norte de África.


VIAJE A LA SUDAMÉRICA EXÓTICA
 
  Dilema 
266 
12 euros

 Que trata de mis más osadas aventuras que me acontecieron por la mayoría de los países de Sudamérica durante diez meses, con apenas 300 dólares en el bolsillo. Luego de participar en el fabuloso carnaval de Río de Janeiro embarqué durante dos meses en gabarras y bergantines por el río Amazonas atravesando poblados de leprosos, afluentes plagados de pirañas, y aldeas de nativos sin contacto con el hombre blanco. Al llegar a Colombia fui deportado a Ecuador sufriendo por el camino percances con los guerrilleros de las FARC. En Perú me vi involucrado con narcotraficantes de pasta básica de coca en un poblado sin ley y, para salir indemne, debí aceptar un trabajo de pistolero que me propusieron protegiendo a una docena de mozas de vida alegre en una casa de lenocinio en medio de la selva. Dos meses más tarde me desempeñé de buscador de oro en Madre de Dios, en los lindes de la legendaria Paititi, evitando ser capturado por los indígenas jíbaros. Y recorrí toda Sudamérica en autostop hasta Tierra del Fuego, para caer enfermo en la Patagonia chilena. Posteriormente fui detenido en Paraguay y encerrado una temporada en un presidio inmundo por penetrar en el país por una frontera fluvial prohibida. Una vez liberado dormí a los pies de las cataratas de Iguazú, y poco después, tras numerosas cuitas, llegué en autostop a Buenos Aires, donde me las ingenié para obtener gratuitamente un pasaje de avión de retorno a España.

 


MI VIAJE AL SUR DE ASIA 
 
  Plaza y Janés 
234 
10 euros

 Que trata de las más peligrosas tribulaciones que me hayan acontecido hasta entonces en mis viajes. Luego de presenciar las danzas derviches de Konya, crucé a pie las cumbres de Kafiristán para acceder al frente de guerra de Afganistán, donde vi temblar la tierra a mi alrededor al ser bombardeado por aviones rusos. En la India participé en el festival religioso del Kumbha Mela de la ciudad de Allahabad, donde un maestro yogi me tomó a su cargo como su "chellah", o aprendiz, asignándome un nombre hindú. Más tarde descendí a Sri Lanka para vivir de cerca el conflicto armado entre tamiles y singaleses. Después de visitar los numerosos ashrams de las principales sectas indias para aprender sobre los enigmas de la religión, me interné en el Tíbet a través del prohibido Reino de Mustang con la intención de peregrinar al sagrado Monte Kailas, pero fui capturado por las autoridades chinas y deportado a Nepal. De regreso en la India realicé varios trekkings por el Himalaya, cruzando todo Zanskar a pie, en solitario, sin comida, durmiendo en monasterios budistas remotos cuyos monjes me ayudaron, como Phuktal Gonpa. Y conviví una temporada con los gurús en las cuevas a orillas del Ganges. Finalmente, tras muchas más vicisitudes, fui encarcelado por "espía" en una prisión de máxima seguridad de Kabul sin apenas alimentos, donde se me juzgó y condenó a 5 años de privación de libertad, mas, gracias a la intercesión del Gobierno español, se me rebajó la pena a 101 días. Al cabo de un año de desventuras y con la piel en los huesos, fui repatriado a España por medio de un avión ruso.

 


MI VIAJE A LOS ARCHIPIÉLAGOS DEL PACÍFICO
 
  Plaza y Janés
212
10 euros

 Que trata de una vuelta al mundo, de un año de duración, escalando en 30 islas de los Mares del Sur en las que compartí con los nativos de las tribus sus costumbres fantásticas e inverosímiles, como son la adoración de tiburones, el no reír, o el utilizar enormes monedas de piedra para las transacciones, tales como comprar mujeres o tierras. Después de recorrer las islas principales de la Micronesia donde capturaba cangrejos para mi manutención, desentrañé en la isla de Pohnpei el secreto de las construcciones megalíticas de Nan Madol, y más tarde trabajé de Santa Claus en Honolulu repartiendo golosinas a los niños para poder adquirir un "airpass" a los principales archipiélagos de la Polinesia y la Melanesia. En las Islas Salomón erigí un monumento al navegante español Don Álvaro de Mendaña, pero, al querer volar a Alaska desde Nueva Guinea, fui expulsado de la isla papúa de Bougainville, por lo que hube de retroceder a Guam, vía Kiribati y Nauru. Intenté en vano conseguir un buen trabajo en las fábricas de salmón de Anchorage, hasta que desistí, y por un error de las azafatas de mi vuelo fui depositado en las Islas Caimán, desde donde alcancé como pude Nueva York y volé de vuelta a España.

 


MI VIAJE ALREDEDOR DE ÁFRICA
 
  Tierra de Fuego
224
10 euros

 Que trata de un viaje de 8 meses de duración, en vertical y en horizontal, a 25 países de África "a lo africano", por tierra, utilizando únicamente medios locales, tales como camellos, naos por los ríos, camiones, trenes, etc., pero jamás el avión. Al disponer de apenas 1.500 dólares como todo capital, hube de buscar alojamiento gratuito en escuelas que dejaban por la noche las ventanas abiertas, y regatear para comprar comida en los mercadillos indígenas, o bien trepar a los cocoteros y palmeras para alcanzar sus frutos. En el Zaire del dictador Mobutu tuve que pintarme la cara con betún para aparentar ser un negro, y así burlar un control policial nocturno donde robaban a los blancos. Al navegar en un dhow mozambiqueño sufrí lo indecible al introducirse en mi oído izquierdo unos insectos que me devoraron el tímpano, y en el Chad fui humillado, vilipendiado, y despojado de parte de mis pertenencias por los militares corruptos. En Etiopía investigué el paradero del Arca de la Alianza, y en el antiguo sultanato de Darfur, al oeste de Sudán, viajé en camiones por zonas prohibidas, lo que a punto estuvo de costarme la expulsión a Eritrea. Y tras muchos más infortunios que me llenaron de consternación, un gentil capitán de un bajel pescador logró rescatarme subrepticiamente de Mauritania, donde me encontraba sin dinero y controlado por los agentes fronterizos, para depositarme diez días más tarde, sano y salvo, en las Islas Canarias.

 


MI VIAJE A TODAS LAS RUSIAS 
 
  Obelisco
224
11 euros

 Que trata de un azaroso viaje de 101 días en un crudo invierno a las 15 repúblicas que formaban la extinta Unión Soviética en unos tiempos de tensiones nacionalistas, terrorismo y mafias. Fui abordado por granujas y bellacos con intenciones viles en Minsk y Kiev, robado por las autoridades de Georgia y Bakú, y amenazado en Samarkanda antes de introducirme furtivamente en la belicosa Tadjikistán. Pero, en compensación, navegué embelesado por el Mar Caspio y avisté las relucientes crestas de las montañas kirgises del Pamir; oteé ensimismado el Mar Negro desde la prohibida Sevastopol, el encantador lago Issyk-Kul, y recorrí ciudadelas míticas a lo largo del desierto de Karakum donde vivieron en el pasado los hermanos Polo. En la capital de Siberia visité a mi querida hija rusa y poco después tomé el tren transiberiano hasta San Petersburgo, desde donde volé al enclave báltico de Kaliningrado para regresar a España en autostop, a través de la ruta cátara del sur de Francia, sin un rublo en el bolsillo.

 


EL CAMINO DEL VIAJERO 
 
  Dilema 
196 
12 euros

 Que trata de una nueva vuelta al mundo, "al revés", de Occidente a Oriente, escalando en aquellas islas y países más inescrutables y recónditos del planeta para descubrir lugares insólitos, como son las islas del presidio de Papillon en las Guayanas, las islas Galápagos en Ecuador, las tribus caníbales del río Sepik de Papúa-Nueva Guinea, los atolones moribundos de Tuvalu, la "portuguesa" Timor oriental, la "impenetrable" Corea del Norte, etc. Durante ocho meses visité lugares espectaculares que se dirían sacados de la lámpara de Aladino, tales como el esplendoroso templo de Angor Watt en Camboya, las enigmáticas líneas de Nazca, las exóticas y originales construcciones del lago Toba en la isla de Sumatra, … y un largo etcétera. Y conocí a personajes singulares, como el aventurero Kitín Muñoz con su embarcación de totora "Mata Rangi" semanas antes de naufragar en la Polinesia, un mercenario australiano que acababa de intentar derrocar un movimiento rebelde en la isla secesionista de Bougainville y pasaba largas temporadas en la isla de Pascua para "redimirse", un sexagenario profesor polaco que recorría la Tierra durante varios años seguidos, un belga comunista con extraordinario parecido físico a Tintín que emulaba sus lances, y una pléyade más de personas que habían escogido en sus vidas el Camino del Viajero.

 


EL CAMINO DEL PEREGRINO A SANTIAGO
 
  Dilema
200 
10 euros

 Que trata de un peregrinaje a pie que emprendí desde Jaca a Santiago de Compostela en el invierno del 2003. Durante veintiún días me saturé de tantas impresiones que transformaron mi mundo interior. Conocí a hospitaleros altruistas que se desvivieron por ayudarme, a compañeros del Camino sensibles buscando el significado de la existencia, a monjes bondadosos en monasterios milenarios, a gentes sencillas de espíritu puro, y visité catedrales e iglesias románicas maravillosas cuyos cantos gregorianos me hicieron saltar las lágrimas. La magia del Camino se me manifestaba a diario en todas las cosas a mi alrededor, en la naturaleza exuberante, en los cantos de los pájaros, en el murmullo del viento…
A pesar de su corta duración el Camino de Santiago me llegó al corazón, y significó el viajé más entrañable de mi vida.

 


EL CAMINO MOZÁRABE A SANTIAGO
 
  Dilema
164 
10 euros

Que trata de un peregrinaje de 500 kilómetros, a pie, que emprendí durante dieciséis días en el frío invierno del 2008 a lo largo del Camino Mozárabe, que es más “nuestro” que el Camino Francés, pues fue creado por aquellos peregrinos mozárabes (cristianos que vivían en los reinos de al-Andalus) para alcanzar Santiago a lo largo de la Ruta de la Plata para, en la provincia de Zamora, tomar el derrotero por el Camino Fonseca o Sanabrés, vía la provincia gallega de Orense. La riqueza cultural, histórica y humana del Camino Mozárabe es inconmensurable, y ofrece elementos jacobeos de máximo interés que son inexistentes en los demás Caminos, como encontrarse en Rionegro del Puente con los continuadores de la Cofradía de los Falifos, la primera Orden Jacobea, descubrir la fascinante historia de los Templarios en Tábara y en Mombuey, admirar las joyas arquitectónicas de ciudades como Zamora, Puebla de Sanabria y Orense, disfrutar la hospitalidad de los monjes cistercienses del Monasterio de Oseira, o admirar la prodigiosa naturaleza de la Castilla profunda y la exuberante Galicia.

 

 


EL CAMINO PORTUGUÉS A SANTIAGO
(Un viaje interior al sentido de la existencia)
 
  Dilema       110     8 euros

Que trata de un peregrinaje exterior, a pie, que acometí en un frío invierno del año 2007 por tierras portuguesas hasta arribar a Santiago de Compostela y, paralelamente, de un peregrinaje interior por las enseñanzas de diversos monasterios donde viví como un monje a lo largo de mis dilatados viajes por los cinco continentes, introduciendo las enseñanzas sabias que me impartieron en un monasterio Zen al norte de Kyoto, a través de las danzas del Sema de los derviches Mevlevi, por la meditación de los Yogis del Himalaya, o las prácticas esotéricas de los monasterios del Monte Athos, y los misterios mágicos de los monasterios de Etiopía.
Es, en suma, un compendio espiritual; la esencia de todo lo que me ha parecido aprender a lo largo de veinticinco años netos de mi vida invertidos en viajar como un monje por mi templo, el planeta Tierra.

 

SIETE VIAJES A PAÍSES EXTRAORDINARIOS
 
  Dilema  262 13 euros

Que trata de siete viajes cortos, de dos a cinco meses de duración, que efectué entre 1998 y 2003 para acabar de conocer el 100 % de los países existentes en el planeta, además de aquellos lugares fabulosos que nadie que observe el Camino del Viajero debe obviar, como son el continente blanco de la Antártida con su prodigiosa vida animal, la gigantesca isla de Groenlandia durmiendo en sus iglús, las islas árticas de Svalbard recorriéndolas en motonieve, la exótica isla de Robinson Crusoe y su tesoro pirata, el Piton des Neiges en la isla Reunion, el majestuoso Monte Elbrús en el Cáucaso…
Durante estos siete mini viajes las tribulaciones a las que estoy tan habituado no me abandonaron ni un momento, sobre todo en África: tras obtener un permiso especial navegué por aguas fronterizas del lago Tanganika para penetrar en las poblaciones de Ruanda y Burundi, que acababan de padecer la psicosis de la guerra y exterminio racial, lo que me impelió a proseguir el viaje sin apenas detenerme. En Liberia enfermé en un poblado sin alimentos, de donde huí de manera rocambolesca para, pocos días más tarde, ser expulsado de la caótica capital de Sierra Leona en un barco de condiciones infrahumanas, fletado por la ONU, junto a miles de refugiados guineanos escapando de la barbarie. Me encerraron en un calabozo en las Bermudas, fui bombardeado junto al río Tigris, en Bagdad, y en la capital de Angola tuve que esperar dos semanas la salida de mi nave a Santo Tomé y Príncipe por un golpe de estado militar. Esquivé a los guerrilleros y bandidos de la República Centroafricana, y, una vez en el aeropuerto de Somalia, el último país que me faltaba por conocer, y adonde accedí tras haber sobornado a una azafata ucraniana, fui expulsado a Djibouti, desde donde intenté otra vez acceder a él, esta vez con éxito, pudiendo así proclamar, rebosando de emoción, conocer la totalidad de los 192 países inscritos en las Naciones Unidas.

 


SIETE VIAJES A ISLAS EXTRAORDINARIAS
 
  Dilema  264 14 euros

Que trata de siete pequeños viajes a islas de difícil acceso de los siete continentes. En el primero viajé a islas de Asia como Christmas, Cocos, Hainan, Lakshadweep, Andamán, y aún otras, antes de visitar el ashram de Yogi Shanti, un viejo amigo de la ciudad india de Haridwar que pretende someterse en el año 2010 a un experimento único para comprender mejor la naturaleza humana y sus posibilidades. En el segundo me embarqué hacia las islas de África en medio del Océano Atlántico, como Ascensión y Santa Elena en la última derrota del mítico buque correo perteneciente a la Corona Británica "SAINT HELENA". En el tercero accedí a las ignotas islas de América del Sur como Fernando de Noronha y San Andrés. Durante el cuarto recorrí islas europeas ignoradas, como la Soberana Isla de Lundy, Sark o el último territorio feudal de Europa, Helgoland o la isla que los alemanes trocaron a los ingleses por Zanzíbar, etc. El quinto me llevó a las Terres Australes Françaises, en la Antártida, donde conocí en el buque "MARION DUFRESNE" las islas de Kerguelen, Crozet, Saint Paul y Ámsterdam. En el sexto exploré las islas de Rusia Asiática, como Sajalín, conocida como Karafuto por los japoneses, y la "prohibida" de Iturup, llamada en japonés Etorofu-to, en las Kuriles, o Chishima-retto para los japoneses, tras obtener, de manera rocambolesca, un permiso para embarcar en un buque terriblemente balanceante en el mes de Diciembre del 2005. Y en el séptimo recorrí a bordo del crucero MAXIM GORKI parte del Océano Pacífico, desde Callao hasta Tahití, en la Polinesia Francesa, escalando con mucha fortuna en el "Santo Grial" de los viajeros: la isla de Pitcairn (la de los amotinados del Bounty), en un atolón de las Tuamotú y en varias islas de la Sociedad.

 


LA VUELTA AL MUNDO POR EL ESTRECHO DE BERING
 
  Dilema 
202
12 euros

Que trata de una corta, pero intensa y bella vuelta al mundo. La inicié penetrando en le prohibida península de Chukotka, la Alaska rusa, donde conviví dos semanas con esquimales y nativos Chukchi en sus Yarangas (tipo de yurtas) y sus rebaños de renos, observando como capturaban morsas y ballenas para su supervivencia.
Tras una espera, demasiado larga, de un vuelo a Magadán, para recorrer la infame Ruta de los Huesos (2000 kilómetros plagados de cadáveres de presos políticos enviados a los gulags de Siberia por el criminal Stalin), hasta alcanzar Yakutsk, las autoridades fronterizas me “invitaron” a abordar un avión esporádico que apareció por casualidad en Provideniya, con destino Nome, en Alaska, para desembarazarse de mi inusual presencia en esa zona militar antes de infringir las leyes rusas si excedía el término de mi visado.
En Alaska, tras divisar el Denali en el tren a Fairbanks, tomé en Juneau un barco por el espectacular Inside Passage, realizando escalas en los lugares más entrañables de esa derrota, como Sitka, Ketchikan, o la Isla de Vancouver. A mi paso por California aproveché para peregrinar a varias Misiones fundadas por Fray Junípero Serra, crucé en autobuses México y Centroamérica, deteniéndome solamente en enclaves que se me habían escapado en viajes anteriores, como la ciudad UNESCO de Puebla, la costa pacífica de El Salvador, las Islas de la Bahía, en Honduras, y el archipiélago de San Blas, en Panamá, conviviendo con los indios Kuna, desde donde continué en canoas hasta Turbo, ya en Colombia, habiendo atravesado el denominado tapón del Darién. Proseguí por el norte de Sudamérica hasta las islas del Caribe para, desde Antigua, tomar un vuelo económico hasta Frankfurt, y de allí viajé a Hospitalet de Llobregat, ya en España.

 


SIETE VIAJES A LUGARES INACCESIBLES
 
  (previsto 2010)   .
 

 Que tratará de siete nuevos viajes a lugares insospechados, prohibidos la mayoría, prácticamente impenetrables algunos, y de difícil acceso la totalidad, arriesgando demasiado a veces, como la Isla de Tristán de Cunha, a cuyo regreso con un barco pescador las autoridades sudafricanas me encerraron en el puerto por unos días y luego me expulsaron a las Seychelles; las emergentes y peligrosas pequeñas repúblicas de Transcaucasia, como Abkhazia, Ossetia del Sur, Nagorno Karabaj, Najichevan, etc., por cuya entrada en la primera de ellas (Abkhazia), las autoridades georgianas, corruptas hasta la médula  (ya se han gastado, o enviado a cuentas suizas privadas, todos los millones de dólares que los americanos les dieron por entrar en la OTAN), me encerraron en una inmunda mazmorra de Batumi, en Adjaria, hasta que no satisfice una mordida de 2000 euros por medio de un negociador; las Siete Hermanas, o los siete estados indios conflictivos rodeados por Bangladesh, Myanmar, Bhután y Tibet: Meghalaya, Assam, Tripura, Nagaland, Manipur, Mizoram y Arunachal Pradesh burlando controles militares indios en la frontera con el Tibet: República Saharawi liberada, adonde accedí al alba, esquivando los controles argelinos, marroquíes y mauritanos; Chechenia, Ingushetia y demás repúblicas rusas entre los mares Caspio y Negro, distribuyendo pequeñas propinas en los controles militares para abrirme paso por ciudades prohibidas; la Isla de Socotra y el Valle de Hadramaut, donde me introduje camuflado para rendir homenaje en Marib a los españoles vilmente asesinados por el fanatismo islámico en el verano del 2007. Y, finalmente, el Ártico caandiense, en autostop por la Península del Labrador, por rutas sin asfaltar y frecuentadas por osos por el Yukón y los Territorios del Noroeste, y conviviendo con los Inuits de la Isla de Baffin en Nunavut.

  

LA RUTA DE LOS HUESOS
Un viaje a las entrañas de Siberia
 
  Dilema  Previsto 2010
 

Que trata sobre un viaje que a lo largo del verano y el otoño del año 2009 Jorge emprende por lugares que hasta hace poco estaban prohibidos, en las profundidades de Siberia.

Tras recorrer toda Rusia europea en barcos y trenes siguiendo la huella de los GULAGs en las Islas Solovetski y en los Montes Urales, Jorge penetra en Siberia a través del Tren Transiberiano, y después utiliza las más recientes vías férreas del BAM (Baikal Amur Magistral) y del Amuro Yakutkaya Magistral, hasta la República de Sakha, o Yakutia, donde prosigue el viaje en camiones hacia Yakutsk y allí espera a cuatro viajeros internacionales consumados, entre ellos el francés Andre Brugiroux (cada uno de ellos conoce los 194 países de las Naciones Unidas) para embarcarse por el Río Lena hasta el Océano Glacial Ártico.
Semanas después, los cinco aventureros alquilan una furgoneta “bukhanka” con la que recorren la infame Ruta de los Huesos, o una carretera construida por alrededor de 3 millones de seres que dejaron la vida en esa carretera y en las minas de oro del Oblast, o región, de Magadan.

En la Ruta de los Huesos, Jorge y sus compañeros sienten que están viajando por un cementerio de 2000 kilómetros de longitud, bajo cuyo suelo de “permafrost” enterraron a varios millones de “zeks” o presos que caían desfallecidos por las crueles condiciones, y eran abandonados bajo la carretera.
Una vez en Magadan y tras despedirse de sus compañeros, Jorge acomete el largo regreso a España, siempre por tierra, sin tomar un avión, deteniéndose en lugares raros y fascinantes de Siberia, que describe de modo didáctico, con lucidez, hasta escalar en Ucrania, donde profundiza sobre el Holodomor, o el genocidio por hambre de 10 millones de ucranianos entre los años 1932-33, por orden del siniestro Stalin.

Este viaje a las entrañas de Siberia transformó a Jorge de tal manera, que una vez en Hospitalet de Llobregat, España, tardó más de un mes en salir de su casa para proseguir su vida normal y emprender un nuevo viaje.

 

SIETE VIAJES A LUGARES IGNOTOS
 
  (previsto 2011)   .

Que trataré sobre varios de los lugares más desconocidos del mundo que se me habían escapado en viajes anteriores.

De Europa ya viajé en el 2009 a enclaves y países emergentes tales como la República de Transnistria, Gagauzia, el Distrito de Brcko en la República de Srpska, el Principado de Seborga, a la Isla de Santa Kilda, o al islote de Market Reef, compartido entre Suecia y Finlandia.

De Asia, tras descubrir lugares raros habitados por los Yesidis en el Kurdistán Iraquí, proseguiré por tierra hasta Asia Central, donde penetraré en valles casi inaccesibles de la República Autónoma de Gorno Badakhshan, en el Pamir tadjiko, para luego introducirme en Aksai Chin, ya en el Tibet, o ese pequeño territorio otrora perteneciente a Ladakh que fue ocupado por China. Luego, desde la Isla de Borneo, visitaré las Islas Spratly.

De África pasaré un tiempo en los siete Reinos de Hausa Bakwai, en Cabinda y en Equatoria, o el sur de Sudán, ya independizado.

En América viajaré por el Río Madeira hasta los alrededores donde desapareció el Coronel Fawcett.

En Oceanía escalaré en islas raramente visitadas, como Wallis, Vavau, o de difícil acceso, como los atolones de Tokelau.

De la Antártica navegaré por las islas de Macquaire, Antipodes, Bounty, etc.

Y el séptimo viaje lo dedicaré a lugares de España que los extranjeros encontrarían ignotos. Uno de ellos será viajar a la Isla de la Gomera para aprender los rudimentos del lenguaje Silbo.

 

 

ENCUENTROS CON VIAJEROS NOTABLES
 
  (previsto 20..)   .
ENCUENTROS CON VIAJEROS NOTABLES 

 En mi adolescencia leí un libro del arabista Rom Landau titulado “Dios es mi Aventura” (God is my Adventure), donde describe sus encuentros con diez filósofos, ocultistas, gurús y otros místicos de principios y mediados del siglo XX, tales como Rudolf Steiner, Krishnamurti, Keyserling, Gurdjieff, Meher Baba, Bo Yin Ra, etc.
Uno de tales místicos, Gurdjieff, había escrito antes que Rom Landau un libro titulado “Encuentros con Hombres Notables”, con la misma idea, describir diez hombres que le habían impactado. Y todavía, en mi casa guardo un libro antiguo de ajedrez escrito por Richard Reti, titulado “Los Grandes Maestros del Tablero”, donde describe la biografía de los diez mejores ajedrecistas de su tiempo y una de sus partidas más características.

Inspirado por todos ellos yo también tengo el deseo de describir, a manera de homenaje, la psicología, las motivaciones viajeras y algunas anécdotas de los diez viajeros que más me han impresionado, y que considero los mejores del mundo en la actualidad. Todos ellos han invertido un promedio de veinte años de sus vidas en conocer nuestro planeta.
He tratado de evitar incluir turistas individuales que, aunque ya conozcan todos los países de la Tierra (194 inscritos en las Naciones Unidas), no lo han hecho como un verdadero viajero, ni tampoco a otros que son auténticos dromomaníacos; viajan por viajar, como una enfermedad, y no han sabido extraer los tesoros que ofrece la actividad de viajero.

A dos de ellos, de momento, no los he podido localizar para completar la decena de grandes viajeros, entre ellos un japonés extraordinario que es muy tímido y prefiere mantener el anonimato; él me escribe de vez en cuando para intercambiar información viajera, pero rehúsa el que mencione su nombre. Luego está el ciclista alemán Heinz Stucke, que no hay manera de averiguar donde se halla ni de que conteste a los numerosos emails que le he enviado. Si alguna vez doy con él, me compraré una bicicleta de segunda mano y le seguiré pedaleando allá donde esté hasta que me eche. Pero no puedo iniciar el nuevo libro hasta que no le conozca, pues sin él el libro sería incompleto.
El libro, si alguna vez lo concluyo, seguirá el estilo de Sheherezade hilvanando situaciones, y una historia llevará a otra, un viajero a otro, de manera que detallaré en total unos cuarenta viajeros de distintas categorías, entre ellos los diez notables, candidatos a notables y algún dromomaníaco y turista individual que otro.

Estos son, en principio, los diez grandes viajeros que quisiera incluir y los lugares donde he viajado con ellos:

1 - André Brugiroux, francés: Socotra y Siberia
2 - Darío Gil, español: Socotra y Sanaa
3 - Charles Veley, USA: Republica Árabe Saharaui Democrática liberada (RASD) e Isla de Vancouver
4 - Miguel Marchi, uruguayo: Islas de Pitcairn y de Santa Elena
5 - Bill Altaffer, USA: San Diego e isla de Wake
6 - Jeff Shea, USA: Siberia, Guam y Tadjikistán
7 - Pamela Barrus, USA: Islas de Wake y Guam
8 - Sascha Grabow, alemán: Barcelona y Munich
9 - … (esperando la respuesta de un gran viajero japonés)
10 - Heinz Stucke, alemán: …. (esperando localizarle)…

 


AUTOBIOGRAFÍA DE UN VIAJERO
 
  (previsto el 2024, cuando cumpla los 70 años)   .

Que tratará sobre una larga vida dedicada íntegramente a los viajes, de manera irresistible e irrevocable. Explicaré qué es lo que motiva a una persona joven, aparentemente normal, a dejarlo todo para partir en pos de aventuras y nunca jamás, ni en sueños, reincorporarse a una vida convencional en un trabajo de 9 a 6.
Será, además, un compendio de todas las vicisitudes vividas a lo largo de más de 40 años de andanzas increíbles por los 5 continentes sorteando peligros de muerte, pero también disfrutando de momentos repletos de alegrías indescriptibles.
Detallaré cómo logré conocer en calidad todos los países del planeta, con sus estados, repúblicas autónomas, regiones principales, y las islas más exóticas y remotas habitadas. Revelaré por qué he deseado mil veces ser un indio del Amazonas, o un nativo negro de África Central, o un paisano de los valles del Himalaya, para sentirme uno con la naturaleza y amar todo lo que respira, y expondré por qué el hombre "pobre" del "tercer mundo" es más auténtico y rico con su sol y las estrellas como solas posesiones, que el occidental cargado de "juguetes" inútiles para su vacío mundo interior. Finalmente, demostraré por qué nada en este mundo es comparable a la pasión que experimenta el Viajero en su búsqueda de lo más importante y trascendental en esta vida, y presentaré mi discurrimiento sobre el poder de los viajes, que hace que las personas inquietas lo abandonen todo por adoptar EL CAMINO DEL VIAJERO, para viajar, y consideren todo lo demás como secundario, vano y prescindible. En otras palabras, concluiré afirmando que viajar es un instrumento para aprender a desarrollar el alma.
El libro lo escribiré a manera de cuento, con mapas artesanales y delicadas acuarelas. Más o menos empezará así:

Érase una vez un pequeño planeta llamado Tierra. Era bello. Gracias a su privilegiada posición con respecto a una modesta estrella que lo nutría, denominada sol y situada en las afueras de una gran Galaxia, poseía atmósfera y agua y por ello desarrolló numerosas formas de vida entre las que sobresalía la de los humanos, unos seres bípedos que gozaban de un cerebro más perfeccionado que las demás. Entre esos humanos había unos ejemplares muy originales que, al contrario de sus semejantes, no paraban largo tiempo quietos en un mismo lugar; tan pronto se les veía internándose en espesas junglas como más tarde navegaban por entre minúsculas islas en las antípodas en unos ingeniosos trebejos de madera y telas que habían inventado, ascendían afanosamente a los picos de las montañas más elevadas o bien se encaramaban en lo alto de unos seres terráqueos con cuatro patas y jorobas en su espinazo, a los que habían domesticado y llamaban camellos, y recorrían durante largo tiempo una zona de su mundo muy arenosa donde apenas había vegetación ni agua. Les llamaban viajeros y no les interesaba otra cosa en su corta vida que vagar sin cesar alrededor de su diminuto planeta para conocer todos sus vericuetos con la esperanza de aprender y descubrir el por qué de su existencia en el Universo.
Uno de ellos que aún sigue "vivo" (como allí denominan a los que continúan morando en el interior de un cuerpo humano), nacido hace unas 60 traslaciones de su planeta alrededor de su estrella, o un poco más de "medio siglo", como ellos dicen, se llama Jorge... 

...

(Y a partir de aquí escribiré en primera persona en estilo naif, y lo firmaré con el seudónimo de El Derviche Veloz).